29 oct. 2011

Presentación

Que duda cabe que cuando a uno se le ocurre iniciar una aventura no lo hace con todo el conocimiento de causa que requiere la situación, ni mucho menos las consecuencias que ello pueda acarrear. Sin embargo a veces hay que ser temerario y siempre bastante valiente. Quien hubiera pensado que aquellas palabras que surgieron en una aburrida tarde de verano, en el patio del colegio con un hermano negro que nos oía bromear sobre la pronunciación exagerada a la inglesa de una marca de whisky española. -Wayaska dayak ! Wayaska dayak!- gritábamos sin parar con el único afán de divertirnos sin ton ni son. Al rato tras pensar durante unos instantes, el hermano africano dijo: eso que decíis en mi idioma quiere decir "Calabaza vacia". Atónitos, como si hubiéramos descubierto el fuego o la ley de la gravedad nos miramos todos... y todos pensamos  que eso era genial! Ya teniamos un nombre para lo que fuera, porque más original que ese no podria ser, solo nos faltaba qué merecía tal nombre. Mucho fueron las aventuras que tuvieron la dicha de llevar el nombre de Wayaska dayak o sea Calabaza vacia. Hoy aquí en recuerdo de aquellos momentos y en honor al hermano, he decidido que daré el nombre de Calabaza vacía a todo lo que vaya a reflejar en este espacio.